Mendoza y San Rafael

19.02.2019

"Mendoza esta muy cerca deberíamos aprovechar e ir", siempre nos decíamos eso y finalmente este verano lo decidimos y fuimos a conocerla (yo conocía la ciudad de Mendoza, hace unos años, pero este viaje era para ir también a San Rafael, y de una forma diferente, porque no es lo mismo viajar sola y de mochila que en familia). Como saben vivimos en Santiago de Chile, así que literalmente "a la vuelta" de la cordillera nos esperaba nuestro destino.

Emprendimos viaje temprano (la realidad era que en nuestros planes íbamos a salir antes, pero siempre hay imprevistos y además no queríamos arrancar el viaje corriendo, así que salimos a las 8:30 am; Desde nuestra casa a la frontera son un poco más de 2 horas; Fue bastante tranquila la ruta, no había mucho transito y llegamos súper bien, el tramite para cruzar (aduanas y migraciones) nos llevo 2 horas (había varios vehículos, nos revisaron papeles y el auto) y finalmente cuando nos dieron el OK ya era medio día y el hambre apremiaba, resolvimos comer algo ahí mismo, hay un par de locales al mejor estilo kiosco/restaurante/vendetutti, compramos empanadas y sándwich de milanesa, se puede pagar en pesos argentinos o chilenos (nosotros habíamos cambiado en Santiago para tener una cosa menos que hacer en destino, pero no encontramos diferencia entre hacerlo acá o allá). Seguimos viaje, pero ya con la panza llena, este tramo fue el más largo, fueron casi 4 horas de camino entre la montaña, el paisaje es algo bellísimo, con miles de colores, espejos de agua y una inmensidad que emociona, digno de las muchas fotos sacadas. Llegamos a las 6 de la tarde al hotel, nos alojamos muy cerca del Parque General San Martin, cerca de la movida nocturna donde hay muchos restaurantes (para marcar en el mapa, hablo de un sector que esta comprendido entre Av. Juan B Justo-Av. San Martin-Av. Colon o Arístides Villanueva -dependiendo en que intersección te encuentres- y Av. Boulogne Sur Mer, para hacerlo bien abarcativo). Esa misma noche, de nuestro día de llegada, decidimos ir a comer a un restaurante que habíamos encontrado con muchas recomendaciones, es un proyecto gastronómico con dos restaurantes en la misma casa: Zampa y Siete Cocinas. Donde uno, el primero (y el que nosotros elegimos), ofrece comida típica argentina pero en un estilo "tapeo"o "finger food" y el otro es más convencional con un menú que esta dividido en siete regiones gastronómicas del país, obviamente el precio también es otro. Al otro día, ya más descansados y con el día nublado, aprovechamos para conocer Termas de Cacheuta. A un poco más de 1 hora de Mendoza Capital, emplazada entre las montañas, encontramos esta maravilla con aguas que van entre 20 y 50º. Hay tres opciónes para disfrutarlas, bien distintas una de la otra:

Hotel & Spa: tienen distintos servicios con masajes, diferentes terapias, accesos a piscinas de termas más exclusivas y comidas regionales, y pueden alojarse, obviamente.

Termas Spa Full Day: pensado para aquellos que no quieran alojarse pero si quieran disfrutar de los diferentes beneficios que ofrece el spa, combinado, en diferentes ofertas, con las piscinas termales.

Parque de Agua: es más familiar y ofrece distintas piscinas con distintos grados de temperatura; Para todos aquellos que quieran pasar el día en las termas pero que no estén interesados en ningún tratamiento de spa o que simplemente vayan con niños, la posibilidad de probar distintas piscina y poder disfrutar de un día diferente, esta es la opción que les conviene.

Nosotros fuimos al parque, con la entrada se puede acceder a quinchos (techados y no techados) donde se puede hacer un picnic y hasta un asado. El mismo complejo cuenta con un restaurante de comidas rápidas y algunas un poco más elaboradas pero también existe la posibilidad de comer en los restaurantes que están afuera, justo enfrente al parque hay una oferta de varias parrillas que se llenan al medio día, porque una vez que pagaste la entrada al parque te colocan una pulsera con la que podes entrar y salir las veces que quieras. A la vuelta, y con la excusa de que el día estaba fresco y que estaba en el camino, paramos en la fábrica de Entre Dos, a tomar la merienda. Es una fábrica de alfajores y delicatessen regionales. Pueden pasar a comprar algunos alfajores o conitos de dulce de leche, visitar la fabrica (averiguar días y horarios) o merendar ahí mismo (hicimos 2 de 3, adivinen cuales, creo que ya les di una pista y las fotos aclararán un poco más). Al otro día partimos a San Rafael, en el camino nos desviamos un poco para ir al Valle del Elqui, a conocer alguna bodega, hay muchísimas en la zona, y muchísimas más en San Rafael, se puede ir a pasar el día y comer ahí mismo, o hacer picnic, hay algunas que combinan cabalgatas en el predio o desfile de autos antiguos, hay otras que tienen tours de 30´ que salen cada 1 hora y hay otras que te ofrecen cata de diferentes vinos maridados con quesos o alguna cosita regional (en ciertos horarios, consultar) y obviamente hay muchas que ofrecen todo esto y además alojamiento. Lo que les recomiendo es que se fijen, previamente, cual bodega les interesa más, ya sea porque les gusta el vino, porque se la recomendaron o simplemente porque les gustó la oferta que tienen para conocerla; Una vez distinguida cual (o cuales) les gusta más, vean si es necesario reservar previamente y vayan "a por ello", a la aventura de las bodegas, realmente es una linda (y rica) experiencia. Nosotros fuimos a almorzar a la Bodega Alpasion, nos la habían recomendado porque tiene un lindo restaurante y como era domingo había muchas que ese día particularmente no tenían almuerzo. El recorrido fue corto, y el hambre era mucha, así que nos vino bien la brevedad del asunto donde nos contaron sobre la fundación y especialidad de la bodega, fuimos al restaurante donde optamos por el menú de 3 pasos con su respectivo maridaje, y los nenes comieron supremas de pollo con papás fritas.

San Rafael A unas 2 horas de Mendoza Capital, al sur, se encuentra esta ciudad que es la capital nacional del Turismo Aventura, esta envuelta de grandes escenario como: El Cañon del Atuel, Los Reyunos, el Río Atuel y mucha gente ofreciéndote, rafting, cool river, parapente, trekking, cabalgatas y miles de cosas más, que no te alcanzan los días para hacer. Nos alojamos en Valle Grande, a unos 20 minutos del centro de San Rafael, a la vera del río, hay muchas opciones de cabañas con el combo perfecto (o al menos lo que para nosotros lo era) parrilla, pileta y río cerca. Nota importante: el río tiene mucha corriente en cualquier parte, hay que ir con precaución y bañarse donde hay playas y este habilitado para hacerlo. Al tener pocos días, dos nenes no tan pequeños pero tampoco tan grandes, decidimos que íbamos a hacer un mix de aventura y descanso (bueno la realidad era que si quería seguir en pareja debía hacerlo de otra forma #maridonovio me abandonaba y yo ya estoy encariñada).

Raffting: como ya lo mencione, hay miles de empresas que te ofrecen esta y otras actividades más y casi todas salen y terminan en el mismo lugar. Nosotros fuimos con una empresa que tenía precios especiales para los que se alojaban en las cabañas que estábamos. A las 17 horas era la cita y teníamos que estar un buen rato antes para la charla y para poder prepararnos. El recorrido dura aproximadamente 40 minutos, los niños pueden ir perfectamente desde los 3 años (consultar, siempre, en la empresa que eligen, la edad mínima requerida), es muy divertido, con varios rápidos en donde abundan las carcajadas y los gritos de diversión, partes en las que el río esta muy tranquilo y el que quiere se puede tirar de la balsa y refrescarse un poco (el calor y estar remando constantemente hacen que uno agradezca la maravillosa y fresca temperatura del río Atuel), te sacan fotos en todo el recorrido, que después podes comprar (tal vez no sean de las fotos más lindas que tengas pero te aseguro que son extremadamente divertidas) y al final llegas hasta una playita donde la aventura llega a su FIN, volves al punto de inicio con un micro, adrenalina en tu cuerpo de sobra y (al menos yo) ganas de volver a bajar!!!   Cabalgata: #hijomenor es amante de los caballos, hace equitación y tiene una conexión con los caballos digno de niño de familia con haras (que le vendrá de algún antepasado, muy antepasado, porque claramente no es nuestro caso), así que no podíamos irnos sin hacer una cabalgata, la dejamos para el atardecer y se los recomiendo fuertemente, "la hora mágica" de los adeptos a la fotografía, es la ideal, y si el cielo los acompaña (que pasa en el 99% de las veces) van a entender porque les recomiendo este horario. Hay varias opciones de cabalgata, para distintos gustos y distintas experiencias previas. Nosotros hicimos un corta, de 1 hora, por un caminito llano, ideal para aquellos que nunca anduvieron a caballo o con poca experiencia.

Plaza Francia: No se pierdan esta plaza en el centro de San Rafael, es enorme y muy ordenada, pero lo más maravilloso es El Parque de los Niños que esta allí, es un parque con muchos juegos, gratis, donde se puede pasar un buen rato escalando, recorriendo laberintos, subiendo y bajando de toboganes y disfrutando de algún espectáculo (no están todos los días, hay que consultar días y horarios)       Los Reyunos: es un embalse a 35 km de San Rafael, es un espejo de agua enorme, rodeado de montañas, es algo así como un oasis en medio de tanto cactus que ves en el camino. Decidimos salir temprano, y desviarnos un poquito (apenas unos 10/15 minutos) para ir hasta Villa 25 de Mayo (nuestra intención era recorrer este pequeño pueblo-museo, pero el hambre pudo más y la parada técnica se demoro más de lo pensado y nos quedamos con la vista de la entrada del pueblo, pero eso sí comimos riquísimo. Una vez recargada las energías, seguimos rumbo al embalse, nos habían recomendado para en El Club de Pescadores, se paga una entrada por vehículo y uno accede a la parte del camping donde esta la bajada al agua, una pequeña playita donde se puede pasar el día. Hay varias actividades para hacer en el agua (kayak, paseos en catamarán, en lancha), nosotros optamos por la lancha, porque la diferencia que había entre pagar 4 personas en el catamarán y pagar la lancha no era muy grande, y la lancha te lleva más lejos, y al ser un paseo individual, manejas tus tiempos. Vale la pena (o la felicidad) el paseo porque podes entender la magnitud del paisaje, y además visitar algunos rincones que desde la playa no se pueden ver. Para finalizar el día, nos quedamos en la playa con unos mates y emprendimos la vuelta al atardecer, dejando atrás el cielo rojizo, las montañas (que las fuimos cambiando por otras) y ese gran y enorme presa de colores cambiantes de aguas profundas y algo frías que, así y todo, te invita a algún que otro chapuzón. A la vuelta a Chile, unos 5 minutos antes de cruzar la cordillera paramos para conocer el Puente del Inca, que es un monumento natural,  se encuentra suspendido a 27 metros sobre el río, con unas aguas termales que le dan ese color único, uno puede llegar hasta el frente del punte, quedándote éste detrás con las hermosas montañas de fondo. Se puede comprar algún recuerdo en la feria (desde artículos que fueron sumergidos en las aguas y que quedaron con una textura y un color muy particular, hasta mates, gorros, y bombillas) o comprar provisiones. Luego de las fotos decidimos emprender viaje, ahora sí, a casa sin paradas (bueno una más para migraciones y aduna) con la certeza con la que arrancamos nuestro viaje: Mendoza es hermosa y con tantas opciones para disfrutarla que tenemos que volver.