La crianza lejos de tu país

01.02.2019


Resulta raro escribir sobre esto, no es que no sea algo que me pase a diario, y algo en lo que pienso bastante, pero es que son estos los momentos en que el menor de los detalles se vuelve grandilocuente (bueno al menos en mi, que además de abusar de los paréntesis, suelo ser un poco exagerada). Es que cuando estas en tu país hay cosas que te llegan sin el menor esfuerzo: la comida, la forma de hablar, el acento, las buenas (y las no tan buenas) costumbres, la mesa de los domingos en casa de los abuelos o los sábados con amigos, el bagaje cultural, el himno, los bizcochitos, San Martin, Belgrano, el frío del 25 de Mayo y más frío con el 9 de Julio; El locro de estas fiestas patrias, los ensayo de dama antigua o vendedor ambulante, las tortafritas de la tía, las canciones de Maria Elena Walsh, los feriados, las galletitias, las golosinas, el mate a toda hora y como compañía, y la manía de a todo ponerle dulce de leche. Y nos toca criar a dos pequeños argentinos con acento indefinido, que por temporada (escolar y de vacaciones) usan el tu y el vos de forma alternada, que pronuncia "iuvia" pero dicen remera, lejos de todo lo que nos llega en el día a día a lo largo de los años de crianza, de lo imperceptible que nos forma y nos amasa. Entonces me encuentro con la responsabilidad (pesada por momentos pero hermosa al final) de tener que traspasarles todo esa "argentinidad" yo; Y me encuentra vagando por cuanto supermercado encuentre para poder conseguir la masa para hacer pastelitos el 25 de Mayo, bailando y cantando "El mono liso" con al mismo volumen en que suena Charly Garcia, Fito Páez, Fabiana Cantilo, Rodrigo o Los Fabulosos Cadillacs o poniéndoles el himno en cada fiesta patria que marque el calendario. Y así poco a poco se van criando estos hijos a los que les toco estar lejos de nuestro país de origen, con algunos modismos adquiridos de la tierra que nos esta haciendo de casa y con una banda sonora de la infancia, muy mezclada, de esta madre que piensa que es tan importante que sepan de todas estas cosas que nos hacen, que nos forjan y que nos gustan aunque estemos a una cordillera de distancia.